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Me sentía totalmente
aburrido en casa y tenía ganas de un poco de buen sexo, asi que
llamé a un amigo gay con el que suelo compartir hermosos y
calientes momentos. Se mostró muy entusiasmado y a los 10 minutos
lo tenía en la puerta dispuesto a darme placer, luego de unas copas
empezamos a besarnos recorriendo nuestras bocas con la lengua y
enseguida nos quitamos la ropa para mamarnos las pollas
frenéticamente. Cuando estábamos a punto mi amigo me penetró
hasta el fondo del culo y gozamos como salvajes. Después me tocó
el turno a mí y lo puse en cuatro patas para que sintiera mi rabo
perforando su agujero, fue una tarde maravillosa de sexo y
desenfreno. |